En ocasiones nos reprochamos el no haber podido hacer nada que cambiara una situación incómoda o evitar un momento doloroso. Sin embargo, hay cosas que se pueden solucionar o controlar si actuamos de manera temprana, una de ellas es el cáncer. 

Esta enfermedad cobra, anualmente, la vida de cerca de 8.5 millones de personas, de las cuales el 30% podrían salvarse si tuvieran una detección temprana de la enfermedad. 

Existen diferentes tipos de cáncer, unos con un grado de complejidad en su tratamiento mayor que otros, pero todos con algo en común, pueden evitarse con cambios de hábitos y llevar una vida saludable. 

 

¿Qué es el cáncer?

 El cuerpo está conformado por células que a su vez están programadas para multiplicarse y luego destruirse y desaparecer una vez cumplan su ciclo útil en el cuerpo. El cáncer surge cuando el equilibrio entre la multiplicación de las células y la desaparición de la células viejas y dañadas se altera, entonces estás últimas continúan con su multiplicación y forman lo que llaman los tumores malignos y de ahí el cáncer. 

Cuando estas células viajan por el sistema sanguíneo o linfático y se alojan en otras zonas para formar nuevos tumores se conoce como metástasis. Es importante tener presente que el nombre del cáncer se indica por su tumor inicial, por ejemplo: primer tumos o tumor principal se origina en los pulmones, pero con el paso del tiempo esas células se alojan en el cerebro y forman un tumor secundario, entonces, no se habla de cáncer cerebral sino de un tumor metastático de pulmón. 

 

¿Cómo prevenir el cáncer?

La medicina preventiva es uno de los mejores aliados del ser humano, de ahí que sea la mejor opción a la hora de controlar la situación de salud de las personas. Es por ello que, hoy en día, países como cuba tienen un esquema de salud enfocado a la prevención, y otros como Inglaterra trabaja en la implementación de este tipo de medicina, que además de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de un país, permite el aprovechamiento de los recursos destinados a la salud. 

Enfermedades como el cáncer o la diabetes está ubicadas como las de los tratamientos más costosos en los sistemas de salud y que podrían evitarse tan solo con poner en prácticas algunos cambios en los hábitos de vida de las personas. 

 

Adiós al tabaco

No fume, el humo del tabaco contiene más de 4 mil sustancias químicas nocivas para la salud, de las cuales más de 50 son carcinógenas. Algunas de estas sustancias son los alquitranes utilizados para asfaltar carreteras, el tolueno o el arsénico, un veneno conocido. 

 

Elimine el consumo de alcohol

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no considera seguro ningún tipo de consumo y en la misma línea se acaba de pronunciar el Reino Unido.  Las bebidas alcohólicas están ligadas con, al menos, siete tipos de tumores: boca, laringe, faringe, esófago, hígado, mama y colon.

 

Cuide su peso

La grasa va más allá de ser combustible para el organismo, pues desempeña un papel clave en la producción de hormonal, algunas de ellas, si se descontrolan pueden favorecer el desarrollo de células cancerígenas. Perder y recuperar el peso rápidamente también denota un factor de riesgo. 

 

Realice actividad física 

El ejercicio físico puede ser el mejor aliado para evitar esta enfermedad o para luchar contra ella cuando ya se ha desarrollado o instalado. La actividad física tiene muchos efectos positivos entre ellos mejorar las posibilidades de sobrevivencia. 

 

Consuma en exceso de alimentos anticancerígenos

El brócoli, el aceite de oliva virgen extra, el té verde, el ajo y el curry son algunos de los alimentos que en mayor o menor medida contienen efectos antitumorales. “Sin embargo, la cantidad necesaria de estas sustancias, la forma de cocinar el alimento para que no pierdan sus propiedades, los efectos “in vivo”... son aspectos aún por conocer”, asegura Camilo Silva, especialista en Endocrinología de la Clínica de la Universidad de Navarra, España. 

 

Evite las carnes rojas

 La OMS sostiene que 34 mil de las muertes por cáncer, al año, pueden estar relacionadas con el consumo de carne roja y alimentos procesados como las salchichas y los embutidos. El consumo seguro de estos alimentos no debe superar los 50 gramos diarios. 

 

Reduzca el azúcar y los carbohidratos

 Una dieta sin apenas carbohidratos podría ayudar al tratamiento y superación de la salud frente a algunos tumores, en especial los cerebrales. Si embargo es un tipo de dieta que puede provocar efectos secundarios. 

 

Protéjase del sol 

Evite la exposición solar en las horas de radiación máxima o en exceso, con esto se protege del cáncer de piel, pero no deje de darse baños de sol. Tenga presente que el sol es esencial para que el organismo pueda producir la vitamina D, que provienen en un 90 por ciento de la radiación solar y solo un 10 por ciento de la dieta. Diez minutos diarios de exposición solar serían suficientes para obtener la cantidad necesaria.

 

Vacúnese 

Aplicar vacunas contra la hepatitis B (para evitar el cáncer hepático) y el papilomavirus (cáncer de cérvix), ayudan a prevenir estos tipos de cáncer. 

 

Diga sí a la lactancia materna

La leche materna es rica en nutrientes, vitaminas y minerales, por ello usted le ofrecerá un seguro de vida a su hijo y mejorará su protección frente al cáncer de mama si la mantiene durante tiempo prolongado. Otro factor que reduce el riesgo es ser madre antes de los 35 años. 

 

Visite a su médico

Un chequeo de rutina podría ayudarle a identificar sus factores de riesgo. Actualmente entidades como el Grupo Vive+ adelantan campañas de prevención y tratamiento por medio de técnicas alternativas y no invasivas de la medicina, así podrá mantener su cuerpo sano.